Año 5, Número 10, octubre 2024 - marzo 2025 / Revista Idiomática
¿Por qué incluir disciplinas artísticas en una licenciatura en Lingüística Aplicada?
“Las tres estrellas” (2023) Leonardo Herrera González |
¿Por qué pensar que las artes son una práctica humana encaminada exclusivamente al uso y goce espiritual de sólo unas cuantas personas? El propósito de este escrito es hacer una serie de consideraciones en torno al uso de actividades teatrales y otras disciplinas artísticas en una empresa pedagógica actualmente en curso en una universidad pública en México, como parte del currículo de una licenciatura en el campo de la formación de profesionales de la enseñanza de lenguas.
A casi ocho años transcurridos en esta experiencia, cabe preguntarnos: ¿por qué no señalar que el ejercicio escénico y de otras materias vinculadas con la observación, discusión y seguimiento de expresiones artísticas es, ante todo, una vía deleitosa, formadora de valores y por lo tanto enriquecedora, que juega un papel primordial en el desarrollo comunicativo del profesional de este campo. En nuestro caso, nos referimos a adolescentes y jóvenes universitarios en formación como profesionales de la enseñanza de lenguas, la investigación lingüística y social y la divulgación humanística en diversos ámbitos culturales y educativos de la sociedad mexicana. El propósito de esta práctica, actualmente en curso en la Escuela Nacional de Lenguas, Lingüística y Traducción de la UNAM, es explorar, recuperar y poner en ejecución los potenciales expresivos con los que nuestros interlocutores en el aula han crecido y puesto en práctica en alguna etapa de su infancia, en diferentes modalidades y con diferentes grados de avance o dominio.
La práctica de una actividad artística representa, en primer lugar, aplicar una técnica, una disciplina, pero es también la aplicación experimental de los sentidos, en un espacio y momento específicos en los que requiere encauzar su atención. Acciones humanas como observar, moverse en un punto fijo, desplazarse, guardar silencio, escuchar atentamente, ejecutar un instrumento, trazar una línea o llevar a cabo alguna disciplina corporal implican siempre un esfuerzo –de orden cognitivo, físico, sensorial y emotivo– que el sujeto ejecuta en un momento diferente al de sus tiempos de estudio o de trabajo; el homo ludens juega de manera creativa con el homo faber. El juego escénico es la oportunidad con que contamos para usar nuestra inteligencia y sensibilidad en un quehacer específico, es hacer una lectura del mundo e intervenir sobre el mismo. Mediante la acción creativa nos construimos como ciudadanos y sujetos de derechos y responsabilidades porque el juego es, ante todo, espacio de cooperación y compartimiento. Al jugar como adultos propositivos, entramos en la convención –todo juego es una convención, con reglas, proceso en el tiempo, deleite y resultados–, recurrimos a la exploración y al gozo de ejecutar movimientos, romper el equilibrio, aplicar habilidades y energía, sonidos, ritmos, colores, imágenes; es hablar más allá de las palabras y en ejercicio pleno de la libertad expresiva a instancias de nosotros mismos. Por todo esto, el arte, el juego y la resolución de problemas en equipo son herramientas fundamentales en la formación del basamento comunicativo de nuestro futuro quehacer profesional. Las actividades escolares son una forma específica de actuación en el mundo social, constituyen un proceso de construcción de las identidades sociales. Son una forma de construir significados en coparticipación con los interlocutores en las prácticas discursivas en las que actuamos (Moita Lopes, 1996, citado en Herrera y Segura, 2016).
La práctica artística incide también en la integración de un pensamiento crítico y humanista, permite al sujeto exponer y reflexionar sobre su propia personalidad, incluyendo elementos de la misma que quizá desconoce hasta que las ve reflejadas en lo que los demás hacen y lo lleva a intentarlo por sí mismo. Esto constituye una oportunidad para el ejercicio de su capacidad de asombro; es descubrirse capaz de probar y experimentar técnicas y niveles de análisis superior como son: reflexionar sobre la conformación morfológica y semántica de la palabra, sus múltiples sentidos en el discurso, la composición de imágenes, el valor e importancia del manejo de las convenciones en un poema o en la narrativa literaria.
“El arte es imitación de la realidad” (Aristóteles dixit). Usar las convenciones lúdicas nos permite apreciar esa realidad, a partir de los múltiples lenguajes de la contemplación experimentada por los sentidos. De este modo, nos maravillamos ante la estructura críptica y al mismo tiempo abierta de un “Nocturno en que nada se oye”, de Xavier Villaurrutia; o ante la perfecta estructuración y significado de lo que es un soneto, explicada por Lope de Vega, así como intentar ejecutar corporalmente la propuesta rítmico-semántica con la que el autor madrileño juega y crea una serie de imágenes en movimiento. O bien sorprendernos ante la perfecta maquinaria que constituye el aparato fonador y su ejecución mediante el estudio del sistema fonológico del español de México, física articulatoria pura reflejada en el lenguaje cotidiano, que igualmente deberá conocer para sentar las bases de su conocimiento y uso creativo en el aula de lenguas.
La inclusión de disciplinas basadas en las artes significa mucho más que la oportunidad de promover entre los docentes en formación competencias expresivas de las cuales habrá de echar mano en el ejercicio de su actividad profesional. Algunas veces los alumnos desconocen sus propias posibilidades expresivas, en otras tienen antecedentes al haber incursionado en alguna de ellas desde su infancia como: la danza, la ejecución de algún instrumento, el canto, el teatro o actividades deportivas, expresiones en las que se requiere el ejercicio constante de disciplinas corporales y aplicaciones cognitivas específicas. En otras ocasiones dichas habilidades e inteligencias se manifiestan fuera del cuerpo: en el dibujo, la pintura, la fotografía, el bordado y el moldeado en materiales.
El seguimiento de formas, sonidos, colores en gama o en contraste, luz y sombra, líneas continuas o interruptas, silencio o pausa, o los movimientos energizados de un baile, la destreza de las manos al hacer un dibujo, tomar una fotografía, doblar papel creando formas nuevas, son todos variantes del lenguaje, a los que los usuarios acuden para dar sentido a lo que aparentemente constituye el “non sense” de la realidad. Buscar la convergencia de las miradas de los personajes presentes en “Las meninas”, de Velázquez; sentir el clima de expectación, gritos y correría en la caza de ciervos y bisontes polícromos en la paleolítica Cueva de Altamira, o la serenidad con la que se desplaza el onírico cocodrilo de Leonora Carrington sobre Paseo de la Reforma, en la Ciudad de México, son todas acciones que requieren la atención de quien observa o presencia en el aquí y ahora. Lo más importante es que repercute en la aplicación estratégica de sus decisiones para encontrarle sentido a lo que no es real pero que necesita para entender que la vida en sociedad implica la transigencia y la aplicación de su sensibilidad e intuición frente a lo que se construye frente a él, acción en la que también él se construye, mediante el uso de su imaginación y su creatividad.
Las prácticas promovidas en las materias Técnicas teatrales y Artes escénicas no buscan la perfección técnica, tan sólo ser la ejecución libre de la práctica expresiva y a voluntad del alumno: desde elaborar muñecos o juguetes con material reciclado hasta la recreación de una escena escogida o confeccionada por ellos mismos; la ejecución de un elaborado baile moderno con su vestuario cotidiano o con un sofisticado traje de fantasía, pelucas y maquillaje elegidos por ellos mismos; la explicación frente a grupo de un ensayo fotográfico o el proceso de elaboración de un dibujo.
En niveles más profundos, es también conocer la proveniencia de las estéticas occidentales en los orígenes del teatro griego y los planteamientos de Aristóteles sobre las unidades tiempo, de acción y de lugar, en oposición técnica y conceptual formulada con los recursos escénicos y dramatúrgicos de Bertolt Brecht y su teatro épico. Así, integramos un conjunto de criterios básicos para abordar críticamente, pero también de manera propositiva, expresiones escénicas como el cine, la danza, la ópera, incluso las fiestas y ceremonias populares, en las que nuestro país es sumamente pródigo.
El cierre del ciclo es siempre un día de fiesta, al presentar públicamente los trabajos a compañeros, familiares y profesores invitados. Es confraternización inclusiva y respetuosa de las características formales de cada participación; es convivencia solidaria entre iguales, en la que se culmina un ciclo de quince semanas, periodo en el que hemos aprendido a intercambiar ideas y experiencias en torno a lo que cada uno sabe decir o hacer de manera creativa y gozosa. Es también educación para la paz y para la promoción de un mundo mejor, propósitos que deberían ser constantes en otros espacios y actividades educativas.
Ejemplos de trabajos de estudiantes
Xochiquetzalli Alvarado Espinosa
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Alejandra Méndez Pascual
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Erick García Arias
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Hannah Karyme Maldonado Pulido
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Entrevista a alumnos extranjeros Frida Atilano Luna, Itzel Guerrero Galán, Ariana Betsave Nava Morales y María Fernanda Perea Franco
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Christopher Martínez Quezada
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Sophie Alessandra Castro Bobadilla
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Odette Espinosa Vargas
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Patricio Alejandro Bracamonte Bovia
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Dulce Ximena Espinoza Romero
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Jorge Soria Salamanca
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Referencias
Segura M. A. y Herrera, G. L. “La integración de las artes como recurso expresivo en la Enseñanza Media Superior”, Revista Poiética, no. 9, La función de las artes y las humanidades en la formación del pensamiento crítico, enero-abril 2001, Colegio de Ciencias y Humanidades de la UNAM, pp. 11-19, ISSN en trámite.
Por Leonardo Herrera González
herrera.leonardo7@gmail.com
Leonardo Herrera González es licenciado en Literatura Dramática y Teatro y maestro en Lingüística Aplicada por la UNAM, donde es profesor de tiempo completo. Hizo estudios en Lengua y cultura portuguesa en la Universidad de Lisboa. Fue docente de expresión verbal y versificación española en las principales escuelas de teatro del Valle de México: Facultad de Filosofía y Letras; Centro Universitario de Teatro; Escuela Nacional de Arte Teatral y Facultad de Humanidades de la UAEMex. En 2024 obtuvo el Premio Hispanoamericano de Dramaturgias para las Nuevas Infancias II, organizado por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y el Instituto de Artes del Espectáculo (Argentina). |
Xochiquetzalli Alvarado Espinosa, Alejandra Méndez Pascual, Erick García Arias, Hannah Karyme Maldonado Pulido, Frida Atilano Luna, Itzel Guerrero Galán, Ariana Betsave Nava Morales, María Fernanda Perea Franco, Christopher Martínez Quezada, Sophie Alessandra Castro Bobadilla, Odette Espinosa Vargas, Patricio Alejandro Bracamonte Bovia, Dulce Ximena Espinoza Romero y Jorge Soria Salamanca.
Alumnos de tercero, cuarto y quinto semestre de la Licenciatura en Lingüística Aplicada |