Año 5, Número 10, octubre 2024 - marzo 2025 / Revista Idiomática
Encuentro del aprendizaje grupal con la enseñanza de las lenguas extranjeras
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La actividad docente comporta una serie de retos que el profesor debe afrontar día a día. El salón de clase es un sistema complejo que está sometido a diferentes fuerzas, la dinámica de un grupo, en términos de Kurt Lewin pionero en el estudio de los grupos en 1930, que hacen que cada grupo tenga su particularidad por los siguientes factores: los objetivos que se persiguen, el número de personas que lo componen, el momento en que se da el aprendizaje, los materiales que se usan y el estado de ánimo de sus participantes, incluido el del profesor.
Dicha complejidad se aborda en la formación docente la cual consiste en preparar a los futuros profesores en la implementación de herramientas pedagógicas variadas y eficaces que los ayuden a dar solución a los siguientes ejemplos de problemáticas características de la enseñanza de las lenguas extranjeras: ¿cómo evaluar el proceso de aprendizaje?, ¿cómo, cuándo, corregir los errores en clase? , ¿cómo planear la clase?, ¿con qué objetivos?, ¿cómo trabajar con grupos numerosos?
Es sobre este último punto, el del trabajo con grupos, que se centrará nuestra atención tomando como punto de partida desde la psicología social, la noción de aprendizaje grupal y sus componentes para enseguida hacer una reflexión sobre cómo se ha integrado este tipo de aprendizaje de manera subyacente y progresiva en el campo de la metodología de la enseñanza de lenguas extranjeras.
En el campo de la psicología social, el aprendizaje es visto como un fenómeno de grupo que genera conocimiento. Los profesores y los estudiantes son seres sociales que valoran “la importancia de aprender e interactuar en grupo y a vincularse con los otros”. (Chehaybar:15). Tres aspectos son importantes en este tipo de aprendizaje denominado grupal: la información que se elabora, la emoción que la acompaña y la producción de conocimiento que se genera, aunado a esto, un cambio de paradigma en cuanto a la actividad del profesor y del alumno.
En un contexto de aprendizaje grupal se considera al alumno un sujeto activo que elabora la información que le da el profesor y la confronta con lo que busca y descubre. El profesor en un rol como coordinador, orienta la adquisición de la información y motiva al alumno para que confronte y amplie esta información.
La emoción, dentro de esta perspectiva de aprendizaje, tiene un lugar muy importante “ya que el sujeto que busca información lo hace movido por sus propios intereses y afectos”. (Chehaybar:16).
En la producción “el sujeto necesita saber qué aprende, sentirse productivo y aportar por sí mismo su propia experiencia. No es suficiente atender la información sino tener la posibilidad de utilizarla. Esta fase de producción promueve “la creatividad, el desarrollo de ideas y la transformación de lo conocido” (Chehaybar:17).
Seguramente, estos principios del aprendizaje grupal donde la elaboración de conocimiento es compartida por el profesor y el alumno en un ambiente de constante interacción no son ajenos en la actualidad al profesor de lengua extranjera. Sin embargo, muchos años tuvieron que pasar para que este tipo de aprendizaje formara parte de nuestras consideraciones pedagógicas cotidianas y además para que se plasmara en las actividades para el aprendizaje de una lengua extranjera.
Dentro de la historia de la metodología de lenguas extranjeras poco lugar ha tenido la comunicación, y la participación de los alumnos en los grupos. (Germain. C., 1993, Richards§ Rodgers, 2001.). Basta recordar cómo era la organización de la clase, el tipo de lengua que se enseñaba, los roles del profesor y del alumno en las metodologías Gramática traducción surgida a finales del siglo XVIII y la Metodología Audio oral de finales de los años 50 y que precedió al Enfoque comunicativo, por citar algunos ejemplos. La clase era frontal, el profesor el modelo a seguir y figura de autoridad mientras que el alumno era receptivo, con poco iniciativa con respecto a lo que aprendía y cómo lo aprendía. La lengua enseñada era muy lejana de sus usos habituales ya sea porque se enseñaba al estudiante a imitar la lengua de los textos clásicos escritos o a memorizar diálogos donde lo más importante era el aprendizaje de una estructura lingüística.
Es en el Enfoque comunicativo que se dan cambios muy positivos para el aprendizaje de las lenguas extranjeras y que abonan en el sentido de lo que es el aprendizaje grupal sobre todo en lo que se refiere a los roles del profesor, del estudiante y de la comunicación. En comparación a las metodologías anteriores, la actividad del estudiante cobra importancia, es el centro del aprendizaje, se consideran sus necesidades e intereses y sus estilos y estrategias personales de aprendizaje. El profesor ya no es un modelo sino más bien un guía que orienta y asesora lingüísticamente el aprendizaje. Las tareas propuestas en clase buscan ser significativas; las actividades típicas de “vacío de información” se acercan un poco más a una comunicación real y los juegos de rol permiten al estudiante desarrollar una cierta creatividad y hacerse conscientes de los parámetros necesarios para la comunicación. Todo esto definitivamente ayuda a la motivación del estudiante y su aprendizaje.
El enfoque por tareas propuesto en los años 80 y actividad principal de trabajo propuesta en el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCERL) supera aún más la oportunidad de trabajar desde una perspectiva grupal, resalta el carácter significativo del uso de la lengua y el desarrollo de competencias no solo lingüísticas sino también procedimentales y comportamentales. La lengua extranjera es un medio no solo para comunicar y crear interacciones sino también para realizar tareas. Con este enfoque se abre la posibilidad para que los estudiantes se apropien de los objetivos, la organización de la tarea en grupo y la toma de decisiones para el logro de ésta, haciendo uso de sus capacidades y preferencias personales, llamadas saberes.
En pocas palabras, se hacen responsables de su aprendizaje y encuentran un mayor sentido a lo que están aprendiendo tal como lo propone el aprendizaje grupal desde la perspectiva de la psicología social. Por otro lado, los aprendizajes que se obtienen al aprender una lengua extranjera se expanden y se reinvierten en un aprendizaje para toda la vida.
Referencias
Chehaybar y Kuri, E. (2012). Técnicas para el aprendizaje grupal (grupos numerosos). Instituto de investigaciones sobre la Universidad y la Educación. Universidad Nacional Autónoma de México. link
Germain C. (1993). L’évolution de l’enseignement des langues : 5000 ans d’histoire. Coll. Didactique des langues étrangères. CLE International.
Richards, J., Rodgers,T. (2001). Approches and Methods in language learning. Cambridge University Press.
Silvia María de los Ángeles López del Hierro
silvia.lopezdelhierro@enallt.unam.mx
Profesora de la ENALLT tiempo completo desde 1988. Doctora en Ciencias del Lenguaje, adscrita al Departamento de Investigación. Profesora del Curso de Formación de Profesores de Lenguas Cultura, Tutora del Programa de Maestría en Lingüística Aplicada y actualmente profesora de la Licenciatura en Lingüística Aplicada. Áreas de interés: Formación de Profesores. |