Revista Idiomática

Año 2, Número 3, enero-junio 2021

 

La traducción de coloquialismos: quehaceres y saberes del traductor competente

 

Por Jahiro Samar Andrade Preciado y Jorge Lázaro, Universidad Autónoma de Baja California

Resumen

 

Este artículo describe y analiza el tratamiento traductológico del habla coloquial (HC) en diversos tipos de textos. Se explica desde el enfoque léxico-semántico la noción de habla coloquial, coloquialismos y su propuesta de clasificación. Se enumera un conjunto de conocimientos que el traductor debe poseer para lograr una traducción1 fiel y precisa abordando cuestiones de tipo social, cultural, jergal o expresiones idiomáticas de dichos elementos coloquiales. Se analiza la propuesta teórica de la noción competencia traductora (CT) del grupo PACTE con énfasis en las subcompetencias lingüística y extralingüística. Por último, se busca puntualizar de manera precisa en los conocimientos declarativos que el traductor competente debe poseer y el quehacer a desempeñar del mismo ante la presencia del HC en un encargo de traducción.

 

Palabras clave: traductología, coloquialismos, competencia traductora, lexicología

 

Abstract

 

This article analyzes the translation treatment of colloquial speech (CS) in different types of texts. The notion of colloquial speech, colloquialisms, and a classification proposal are explained from the lexical-semantic approach. A set of knowledge that the translator must possess to achieve a faithful and accurate translation is listed, addressing issues of a social, cultural, slang or idiomatic expressions of said colloquial elements, which arise in various texts such as contemporary literature and audiovisual works. It seeks to analyze the theoretical proposal of the notion of translation competence (TC) of PACTE group, with special emphasis on the linguistic and extralinguistic subcompetencies. In addition to the above, it seeks to specify precisely the declarative knowledge that the competent translator must possess and the task to be carried out in the presence of the HC in a translation assignment.

 

Keywords: translation studies, colloquialisms, translation competence, lexicology


foto: Ioana Cornea

Introducción

 

Hoy en día, la industria del entretenimiento ha crecido a pasos agigantados, por lo que disponemos de diversas plataformas digitales que presentan programas y películas de una amplia variedad de temáticas y géneros. Aunado a esto, el aumento en la demanda de traducción audiovisual es evidente por diversos motivos de entretenimiento y, en este año 2020, por el confinamiento que implica la pandemia. Si bien esta modalidad presenta dos grandes campos: subtitulación y la traducción de guiones de doblaje, ambos campos presentan una problemática en común: la traducción de expresiones de índole coloquial o conversaciones extremadamente informales. Estas pueden suponer todo un reto para el traductor a cargo del proyecto y causar más de un problema por su polisemia y base cultural.

Desde la perspectiva del formador de traductores es importante hacer hincapié en la pericia intrínseca en la adquisición y desarrollo de la competencia traductora, por lo que basándonos en un modelo cognitivo del mismo surgen los siguientes cuestionamientos: ¿cuáles son las subcompetencias con mayor protagonismo en la traducción de elementos coloquiales? y ¿cuáles son los saberes en relación con el modelo de Competencia Traductora de PACTE que debe poseer el traductor para la traducción del habla coloquial?

El objetivo de esta propuesta es analizar el modelo de Competencia Traductora de Grupo PACTE, haciendo especial énfasis en las subcompetencias lingüística y extralingüística. Estas subcompetencias contemplan los estadios del “conocimiento del mundo” y el “conocimiento “enciclopédico”. En la subcompetencia extralingüística, además, se contemplan los saberes sociolingüísticos, pragmáticos, léxicos y semánticos que se desprenden de la subcompetencia lingüística (SL) tanto en L1 como L2.

Este análisis se hará por medio de algunos fragmentos de traducción de piezas léxicas coloquiales extraídas del Corpus de traducción de coloquialismos2 con el fin de entender las estrategias y la toma de decisiones suscitadas para la publicación del filme como subtitulación o guion de doblaje oficial. Asimismo, para dar respuesta a las preguntas de investigación y alcanzar los objetivos planteados, se llevó a cabo un ejercicio de traducción audiovisual (TAV) con cinco estudiantes de la etapa terminal (7mo semestre) de la Licenciatura en Traducción de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) que cursan la asignatura de Traducción Audiovisual. Esto se explica a detalle en la sección de métodos y materiales.

 

El habla coloquial

 

El habla coloquial (en adelante HC) es un fenómeno presente en cualquier dialecto y en todas las lenguas (Briz, 2019). Este tipo de vocabulario es considerado ajeno al registro estándar del español, por lo que esta propuesta se enfoca en el nivel sub-estándar del léxico, es decir, en el registro bajo y medio del habla cotidiana. A diferencia de las manifestaciones lingüísticas conscientemente formuladas, se trata de un habla natural y espontánea que forma parte de la conversación diaria (Beinhauer, 1996). Blake (2010) indica que esta modalidad de habla normalmente está compuesta de vulgaridades, insultos, obscenidades y metáforas, de ahí que, en el HC, se empleen palabras para nombrar elementos o hacer representaciones abstractas de situaciones en las que puede relacionarse algún objeto o animal con alguna acción, por ejemplo.

El HC3 es un fenómeno muy complejo: se enraíza en la sociedad en distintos ámbitos y de diversos modos y añade a su vez notas evidentes de complejidad que representa el estudio del lenguaje humano. Patridge (2015) afirma que el empleo de coloquialismos -las palabras propias del habla coloquial- varía según el país y el grupo social. Asevera, también, que estos se emiten durante el discurso oral. Sin embargo, el auge de las redes sociales y la comunicación en línea han dado espacio para diversos elementos de esta índole en la conversación tecleada que figura en las plataformas sociales (Calvo Pérez, 2018).

El HC está marcada por una región, grupo social y otras características sociales que hacen que un conjunto de individuos hable de forma peculiar. Terrádez (2001) señala que quienes usan un lenguaje extremadamente informal, en general, son aquellos individuos que se encuentran en los estratos sociales bajo y medio. Ellos integran expresiones ligadas a comparaciones con objetos o situaciones cotidianas, vivencias y creencias mayormente metafóricas. A su vez, el autor sostiene que este tipo de habla carece de reglas aparentes, pero que generalmente sigue un patrón impuesto con el tiempo y con el paso de persona a persona.

 

La clasificación del habla coloquial

 

Se ha afirmado que el HC emerge durante el discurso informal en el que se presentan construcciones léxicas o fraseológicas no estandarizadas propias de un dialecto o, en algunos casos, parten de una variación dialectal. Es decir, el HC puede traspasar las isoglosas dialectales si se es adoptada por hablantes no pertenecientes a un determinado sitio geográfico (Andrade-Preciado, 2018, p. 28). La característica principal de esta modalidad del habla es el uso de lexemas y locuciones pertenecientes a jergas, coloquialismos, neologismos (creados por un grupo específico), calcos o préstamos lingüísticos, vulgaridades, insultos o comparaciones metafóricas.

Por otro lado, Mayoral (1997, p. 12) declara que para llevar a cabo la traducción de variaciones lingüísticas (donde por supuesto entran los elementos coloquiales) existe un proceso comunicativo-social en el que cada acto cognitivo de traducción es realizado bajo condiciones comunicativas específicas como el tiempo, el lugar y los participantes (hablantes). Dicho carácter comunicativo de la actividad impone condiciones de eficacia en la comunicación de tal forma que estos factores se integran en la decodificación cognitiva de información como condicionantes “externos” que sirven, a su vez, para contribuir a determinar los resultados finales en la adaptación de estas variaciones.

Es importante señalar que un factor crucial en la construcción del habla coloquial surge de tres factores: lo social, lo cultural y lo arraigado a la jerga (Andrade y Cortez, 2020). En relación con lo anterior se propone el siguiente modelo de clasificación de coloquialismos:

 

 

Tras un análisis del comportamiento de los coloquialismos en la óptica léxico-lexicográfica -dentro de un estudio más amplio (Andrade, 2018)- y traductológica (Andrade y Cortez, En prensa) se plantea una clasificación que consta de tres ejes en los que el HC puede catalogarse.

En primera instancia es conveniente reafirmar que los elementos coloquiales pueden ser palabras o locuciones con una carga semántico-pragmática no estandarizada que surge en el discurso informal y donde el emisor pretende que el receptor decodifique de manera efectiva todos los componentes que comprende el elemento para que el acto comunicativo se efectúe con éxito. Por lo anterior, ambos deben compartir alguno de los ejes aquí presentados. Es decir, si emisor y receptor no comparten estrato ni entorno social o registros, esto dificultará el entendimiento de un coloquialismo de tipo social. De igual forma, si ambos hablantes no se encuentran expuestos a los mismos referentes culturales, la interpretación de los componentes culturales llevará a prescindir de los mismos, teniendo como resultado una falla en el proceso comunicativo. Por último, cuando se habla de jergas y contextos, se sitúa a aquellos grupos que comparten una actividad y espacio lo que desemboca en la innovación y modificación del repertorio léxico disponible en una comunidad. Miremos a detalle cada uno de ellos.

Coloquialismos culturales. Están centrados en referentes propios de la sociedad, creencias y valores de los hablantes donde prima la costumbre sobre la norma, incluso dentro de una cultura de prestigio o élite. Estos coloquialismos se caracterizan por ser decodificados bajo el entendimiento de un bagaje que comparten sus hablantes con respecto a su modo de vida y organización social, de modo que si los mismos individuos desconocen los mecanismos culturales del espacio que comparten, el acto comunicativo es nulo. Algunos ejemplos de traducciones del español al inglés de coloquialismos culturales se muestran en la tabla 1.

 

 

Coloquialismos socio-geográfico. Estos coloquialismos se centran en aspectos comunicativos que son entendidos por individuos que comparten el mismo sociolecto4 dentro de un mismo espacio geográfico, donde además están expuestos a contextos y vivencias similares. Por lo anterior es posible efectuar el acto comunicativo entre los mismos de manera eficaz. Igualmente, las asociaciones metafóricas, metonímicas o relaciones con ciertas prácticas u objetos son suscitadas en el mismo espacio-entorno compartido. Ejemplos de estos elementos se encuentran en palabras como: baica (bicicleta, del préstamo inglés bike, manchoso (comida abundante y grasosa, generalmente consumida después de fumar marihuana, un estado llamado popularmente “el monchis”, por la sensación de hambre incontrolable. Calco del inglés munchie/s). Esta pieza léxica es utilizada en la frontera norte de B.C. y Sonora, México). Algunos otros ejemplos pueden apreciarse en la tabla 2 en la parte posterior, cabe señalar que estas palabras suelen usarse con frecuencia en los estados de Baja California, Sonora y Sinaloa.

 

 

Coloquialismos de jergas y contexto. Se refiere a aquellos elementos que son conocidos por ciertos hablantes que comparten un grupo social -o profesional- y establecen innovaciones lingüísticas haciendo uso de las metáforas y metonimias. Estas piezas son agregadas al léxico de los hablantes dentro del entorno que se encuentran expuestos e involucrados. Un ejemplo de innovación léxica y de jergas puede encontrarse en el narcolenguaje (Saldívar, 2017).

 

 

La finalidad de esta clasificación yace en el propósito de homologar los significados de diversos fenómenos lingüísticos implícitos en la cotidianidad del discurso como maldiciones, groserías, vulgarismos, malas palabras, neologismos, malsonancias, barbarismos, préstamos lingüísticos, calcos, etcétera, por lo que esta clasificación se encuentra focalizada en tres ópticas distintas cuyo propósito es el de auxiliar al traductor. Al mismo tiempo son componentes a estudiar para conseguir una traducción exacta y precisa en la selección de palabras al momento de suscitarse un fenómeno coloquial en el encargo de traducción al igual que el análisis de la misma palabra.

 

Traducción de variantes lingüísticas

 

Las lenguas poseen cambios y variaciones en su léxico. El habla coloquial no se exime de este hecho, por lo que las variaciones lingüísticas representan un obstáculo en en el ejercicio traslativo. Para Hualde et al (2010, p. 390), la variación lingüística (VL) son las diferentes formas de hablar español. Estas variaciones pueden presentarse en diversos niveles lingüísticos como las diferencias morfosintácticas y fonológicas (híjole, ándale, órale), así como las diferencias léxicas y semánticas. Tal y como lo mencionan los autores esto puede ayudar a identificar las zonas geográficas en la que habitan los hablantes, así como las esferas sociales en las que los mismos se desenvuelven. Rico (2014) asevera que: “El análisis de los elementos lingüísticos que caracterizan los cambios en el uso de la lengua en general. Es el objetivo primordial de los estudios de variación lingüística” (p. 42-43).

Cuando se hace referencia a las zonas geográficas de los hablantes que comparten la misma lengua nos referimos al dialecto5 (Hualde et al, p. 391), pues esta variación queda definida por el origen de los hablantes. Al fenómeno se le llama variación dialectal, aunque es necesario mencionar que existe cierta homogeneidad entre los dialectos y es por eso que reconocemos que el otro individuo habla la misma lengua. Otro rasgo importante que debe tomarse en cuenta es el impacto social que poseen estas variaciones, Hualde et al (2010, p. 394) señalan esta distancia social como variación lingüística social o sociolecto. “El sociolecto está definido por las características sociales del hablante. Además del estatus socioeconómico” (p. 394).

Aunque los autores señalan sólo dos factores relevantes de la variación lingüística, los estudiosos de estos fenómenos mencionan diversas series de factores a los que aluden para fijar dimensiones en las que se presentan estos segmentos de estudio. Holmes (2001) se basa en el grado de confianza entre los individuos, así como la formalidad y el lugar. Por otro lado, Mesthrie (2009), al igual que Hualde, señalan una división entre lo regional y lo social, pero estos factores incluyen la situación de uso, la clase social, el género sexual y la pertenencia a grupos étnicos.

La evidencia de los dialectos y cómo estos afectan los trabajos son indiscutibles en los encargos de traducción, por lo que el traductor con ayuda del localizador6 (en ocasiones el traductor desempeña ambas funciones) debe tomar en cuenta factores tanto sociales y culturales, como pragmáticos, léxicos, variacionales y de registro. Ante la búsqueda de una regla o metodología aparente que guíe estas decisiones sobre cómo traducir los coloquialismos -tomando en cuenta los factores mencionados- es que se propone la clasificación del HC.

Para Mayoral (1997, p. 11) el estudio del proceso de la traducción de la variación lingüística se centra en tres aspectos:

 

a) Proceso cognitivo de la traducción. Es un proceso mental o cognitivo común en cualquier operación de traducción, es decir, esta óptica consiste en describir las técnicas de solución de un problema durante el proceso del ejercicio traductológico.

b) Las técnicas de solución de problemáticas. Con ellas se intenta descubrir y regular las tendencias que puedan constituir manuales, guías, consultas bibliográficas y terminológicas para optimizar la resolución de dichas cuestiones.

c) El proceso comunicativo (social) de la traducción. Aquí cada acto cognitivo de traducción se realiza bajo condiciones comunicativas específicas (de tiempo, lugar, participantes, función, contenido del mensaje) que definen esta actividad. Estos factores se integran al proceso cognitivo de la traducción como condicionantes externos cuya función contribuye a determinar los resultados esperados del proceso de traducción.

 

Como se puede ver, el traductor debe poseer en su quehacer los conocimientos declarativos y procedimentales que subyacen en las cuestiones cognitivas, comunicativas y sociales. Visto desde la perspectiva de los estudios de traducción, estas ideologías son analizadas bajo el concepto de competencia traductora.

 

Competencia traductora

 

El concepto de la competencia traductora (CT, en adelante) ha sido estudiado ampliamente. Específicamente, desde los estudios procesuales, han sido planteados varios modelos descriptivos (Cortez, 2018). En este aspecto, Bell (1991) visualizaba la factibilidad de desarrollar más que una teoría un enfoque propio para el estudio de la misma, ya que la propuesta de un modelo debe brindar patrones y explicaciones de lo que se ha hecho tras la labor traslativa. Por otro lado, la neurociencia ha ayudado en demasía al área al arrojar numerosa información de cómo el experto, el perito y el traductor especializado necesitan, al igual que un músico profesional, un mínimo de 10 años para dominar su arte con la finalidad de convertirse en experto en su disciplina (Cortez, 2018).

En los estudios de traducción, como en las ciencias exactas, se han creado modelos para contrastar la realidad y replicar los experimentos hasta el fallo. A partir de esos intentos se esbozan teorías y métodos cuya finalidad es que en su aplicación dichos modelos sirvan para replicarse en el futuro. En cuanto a los modelos buscan hallar respuestas al proceso traductor y que abordan cuestiones lingüísticas y extralingüísticas pueden mencionarse los siguentes: Toury (1984), Bell (1991), Nord (1992), Neubert (2000) y Kelly (2002, 2005).

El término de CT aparece por primera vez en la obra de Toury (1984, pp. 147-148), quien señala que la CT es una macrocompetencia que desglosa otras subcompentencias como la comunicativa, la cultural, la instrumental-profesional, la psicológica y la interpersonal. Esta teorización puede tomarse como una especie de arquetipo que tuvo como consecuencia el desarrollo de los modelos posteriores de CT años más tarde. Uno de los modelos teóricos actuales y de mayor auge en el marco de la traductología es el desarrollado por grupo PACTE.

PACTE (2017) define la CT como la serie de conocimientos, habilidades y actitudes necesarias para traducir. Esta a su vez se puede dividir en diversas subcompetencias que el traductor debe adquirir para traducir con eficacia.

En 1998, PACTE desarrolló su primera versión de un modelo holístico sobre CT, un modelo dinámico para la adquisición de dicha competencia (Hurtado, 2001, p. 375-408). El modelo que desarrolló está basado en las siguientes postulaciones teóricas:

  • Trabajo existente en otras disciplinas que definen nociones relacionadas con la adquisición de la competencia traductora
  • Los modelos propuestos para definir la competencia traductora y la adquisición de la competencia traductora
  • Investigación empírica sobre la traducción en su forma escrita (PACTE, 2003)

Para este modelo de competencias, el Grupo se dio a la tarea de investigar nociones tales como “competencia”, “conocimiento experto” y “procesos de aprendizaje” en otras disciplinas como la pedagogía, la psicología y la enseñanza de las lenguas (p. 47). PACTE considera la traducción como un acto comunicativo, por lo que el grupo analizó diversos estudios de competencia lingüística y establecieron estos supuestos teóricos.

Como resultado de estos estudios, el grupo considera que la CT se compone de una serie de subcompetencias interrelacionadas, en las que se encuentran todas las competencias necesarias para el uso del lenguaje. A continuación, se explican brevemente.

La subcompetencia bilingüe o lingüística implica un predominante conocimiento procedimental que es necesario para comunicarse en dos lenguas. Se forma a partir de conocimientos pragmáticos, sociolingüísticos, textuales gramaticales y léxicos en ambos idiomas.

La subcompetencia extralingüística. En esta predomina el conocimiento declarativo, tanto implícito como explícito, sobre el mundo en general y en áreas especializadas.

La subcompetencia instrumental-profesional. En esta predomina el conocimiento procedimental relacionado con el uso de fuentes de documentación y tecnologías de la información y comunicación aplicadas a la traducción (PACTE, 2003, pp. 92-93).

La subcompetencia de transferencia o conocimientos de traducción, que es la capacidad de recorrer el proceso de transferencia desde el contexto original a la elaboración del texto final (PACTE, 2005).

PACTE, además, hace hincapié en la subcompetencia estratégica, que es el “conocimiento procedimental que garantiza la eficiencia del proceso de traducción y resuelve los problemas que se encuentren. Esta subcompetencia es esencial pues influye en las demás debido a que controla el proceso de traducción” (2011, p. 112). Otro aspecto a tomar en cuenta es lo subjetivo de su modelo, pues los componentes psicofisiológicos, corresponden a diferentes tipos de componentes cognitivos, actitudinales y mecanismos psicomotores que incluyen la memoria, percepción, atención y emociones, así como curiosidad intelectual, rigor, espíritu crítico, y razonamiento lógico (2011, p. 114). En la siguiente figura se presenta de manera gráfica el modelo de CT propuesto por PACTE en la actualidad:

 

 

Se entiende, entonces, las dimensiones de dos de las subcompetencias relacionadas con el habla coloquial: la subcompetencia lingüística y la subcompetencia extralingüística. Estas se encuentran estrechamente relacionadas con las cuestiones sociales y culturales tanto en el nivel del dominio lingüístico en ambas lenguas de trabajo como en los aspectos del conocimiento del mundo y cómo este se organiza. PACTE ha etiquetado ese conocimiento simplemente como extralingüístico.

 

Subcompetencia lingüística y subcompetencia extralingüística

 

La subcompetencia lingüística o bilingüe (SL) es aquella donde predomina el conocimiento procedimental. Dicho conocimiento es necesario para comunicarse en dos lenguas. Se forma a partir de conocimientos pragmáticos, sociolingüísticos, textuales gramaticales y léxicos en ambos idiomas. Dicha subcompetencia, anteriormente conocida como comunicativa o comunicativa en dos lenguas, es el sistema subyacente de conocimientos y habilidades necesarios para la comunicación lingüística (PACTE, 2001, p. 41). A esta subcompetencia se le atribuye la comprensión en la lengua de partida y la producción en la lengua de llegada.

Barceló y Delgado (2017, p. 34) afirman que adquirir la SL implica un doble proceso. En primera instancia se trata de una fase previa al proceso de enseñanza-aprendizaje de la traducción, pues el estudiante se centrará en primer lugar en la adquisición de conocimientos -fundamentalmente gramaticales- de las lenguas de que se trate (origen y meta). Por otro lado, habrá una fase de corte traductológico en la que dichos conocimientos deben poder ser aplicados a las características específicas del ámbito especializado en cuestión (técnico, científico, etc.).

Diversos teóricos toman en cuenta esta subcompetencia en sus propuestas. La equiparan en ambas lenguas como pieza importante en el perfil del traductor competente en el mundo laboral. Nord (1992), por ejemplo, la identifica como la competencia de recepción y análisis de texto en ambas lenguas. Hurtado (1996) la denomina como competencia lingüística en dos lenguas. Bell (1991) la llama competencia bilingüe ideal. PACTE (2015), en sus estudios más recientes, agrega complementos a esta subcompetencia para enriquecer su alcance como: una competencia gramatical o dominio del código lingüístico, competencia textual (redactar), competencia ilocutiva (hablar), sociolingüística (adaptación a la situación y al lectorado), entre otras.

El conocimiento de los elementos coloquiales y su traducción yace en la subcompetencia bilingüe de PACTE, ya que el grupo señala que:

 

Bilinguial subcompetence includes the specific ability of controlling interference when switching between two languages. It comprises pragmatic, sociolinguistics, textual, grammatical and lexical knowledge in the two languages. Pragmatic knowledge is knowledge of the pragmatic conventions needed to carry out language acts that are acceptable in a given context; they make it possible to use language to express and understand linguistics functions and speech acts. Sociolinguistic knowledge is knowledge of the sociolinguistics conventions needed to carry out language acts that are acceptable in a given context; this includes knowledge of language registers (variations according to the field, mode and tenor) and of dialects (variations according to geographical, social and temporal. (PACTE, 2017, p. 39).

 

Por otro lado, PACTE (2003, p. 58) asevera que la subcompetencia extralingüística (SE) es un conocimiento “predominantemente declarativo, tanto implícito como explícito, sobre el mundo en general y áreas especiales. Este incluye: 1) conocimiento bicultural (sobre las culturas tanto origen como destino), 2) conocimientos enciclopédicos (sobre el mundo en general) y, 3) conocimiento del tema (en áreas especiales).

Ausubel, Novak y Hanesian (1968) mencionan que el conocimiento del mundo (conocido como conocimiento enciclopédico) es la información que una persona tiene almacenada en su memoria a partir de lo que ha experimentado o vivido. El interés sobre este tipo de conocimiento yace en la segunda mitad del siglo XX en la psicología cognitiva, la cual se interesa por conocer de qué modo la mente humana procesa y almacena la información para la realización de sus aprendizajes. Por ello, resulta aún más importante para la traductología conocer cómo funciona el almacenamiento de estos saberes lingüísticos en un cohorte bicultural y bilingüe que es explotado en el encargo de traducción.

Por otro lado, López-García (2020) asevera que el conocimiento del mundo, almacenado en marcos de conocimiento, permite no solo predecir interpretaciones sino también actuar apropiadamente en una situación comunicativa determinada. Así, en el marco de conocimiento de restaurante, los interlocutores tienen almacenada información de lo que ocurre en ese lugar. De esta forma, si el interlocutor conoce el significado de la misma palabra en su otra lengua de trabajo, este razonará la dinámica que desencadena todo lo relacionado con la palabra y las actividades que se realizan en ambos contextos socioculturales.

Para adquirir la SE resulta primordial retomar aspectos como la necesidad de poseer un conocimiento experto y solvente, las implicaciones traductoras de los anisomorfismos culturales y la intertextualidad, entre otros (Barceló y Delgado, 2017, p. 43). Para Cortez (2019, p. 239), el concepto de conocimiento del mundo está estrechamente relacionado con el “conocimiento social” o “cognición social”, que estudia el pensamiento sobre objetos sociales, mismos que se encuentran vinculados con los cambios en las capacidades cognitivas en general y muestra que los aspectos sociales están muy relacionados con capacidades cognitivas en su conjunto.

Resulta sencillo comprender, entonces, el primer eje de conocimiento bicultural que propone la SE, sin embargo, el concepto de cultura es un término polisémico y dependerá del contexto de ampliación para prescindir de su significado. En palabras de Maraña (2010, p. 7): “cultura es el conjunto de saberes, creencias y pautas de conducta de un grupo social, incluyendo los medios materiales que usan sus miembros para comunicarse entre sí, y resolver necesidades de todo tipo”.

Existen diversos modelos de CT que señalan como prioritario el factor cultural como competencia o subcompetencia, según la propuesta de modelo. En el caso de Arjona (1978, p. 38), el autor la llama competencia intercultural, debido a que considera al traductor como un comunicador que debe fungir como analista lingüístico y cultural al recibir el mensaje del emisor; como procesador de la información de acuerdo con la cultura del emisor y la del receptor. Finalmente es un conductor de la información del mensaje original mediante los códigos culturales y lingüísticos del receptor (Olalla-Soler, 2017, p. 169).

Del mismo modo, Kelly (2005) señala que los conocimientos culturales del traductor forman parte de su modelo de CT y se recogen en lo que lo que señala como subcompetencia cultural. En ella prevalecen los aspectos incluidos que hacen referencia a los conocimientos enciclopédicos de los países donde se hablan las lenguas de trabajo, valores y mitos.

Para PACTE (2018) -quienes denominan el apartado cultural como subcompetencia extralingüística- los aspectos culturales hacen referencia a conocimientos biculturales (tanto de la cultura de partida como de la llegada).

Göpferich (2009), por otro lado, aporta que los aspectos culturales se incluyen en su modelo de CT como la competencia de campo. Estos aspectos hacen referencia a los conocimientos declarativos sobre las culturas del trabajo. Esta reflexión está basada en Neubert (2000) y su translation competence model. Es un hecho que otros teóricos relevantes que han escrito sobre CT hablan de este componente cultural como un eje fundamental en el ejercicio del traductor, entre ellos podemos encontrar a Bell (1991), Nord (1992), Hurtado (1996) y Kattan (1998), entre otros.

Como se puede vislumbrar, acto de traducir elementos coloquiales no es solo un simple cambio de palabras de un idioma a otro, sino que es un acto tanto lingüístico como cultural, por esta razón el profesional se debe entender muy bien el contexto de las lenguas de trabajo y las culturas que se desprenden de ella (Ponce, 2007).

En cuanto a los retos que enfrenta el traductor ante las culturas, ha sido reportado por teóricos en el enfoque funcionalista de la traducción. Un ejemplo de ello sería Nida (1981) en Meaning Across Culture, donde explica que la expresión “cordero de Dios” no pudo ser traducida literalmente en la cultura esquimal, ya que en su cultura no existe ni conocen la simbología de este animal, por eso se tradujo por su equivalencia cultural “foca de Dios”.

En cuanto al conocimiento especializado como eje de la SE, Gile (1995, p. 86) presupone que existe una creencia según la cual el traductor debe poseer conocimientos del campo temático para poder desarrollar el ejercicio traslativo7 en un campo de especialidad, de lo contrario, se permite afirmar que el traductor mostraría una incapacidad para realizar una traducción fiel y precisa. Ibañez (2005, p. 28) hace mención acerca de que el traductor de especialidad necesita, en su perfil competente, un conjunto de conocimientos de tipo declarativo, procedimental y actitudinal para llevar a cabo su función de mediación, conocimientos que son propios y que le diferencian de otros profesionales del ámbito lingüístico o de la comunicación. Para Cabré (1993, p. 107), “un traductor técnico debe tener un cierto conocimiento de los contenidos de la disciplina cuyos textos traduce. Necesita, además, un buen dominio de la lengua de llegada, fundamentalmente de la terminología del campo en cuestión”.

Por lo anterior, una de las características principales de los textos especializados es su terminología, y, por este motivo, el traductor debe conocerla y estar familiarizado con la misma. En otro texto, Cabré (2004) afirma que una traducción de calidad debe expresar el mismo contenido que el del texto origen, así como si el texto fuese escrito por un hablante nativo de la lengua de llegada, esto, debido a que el texto será leído por un profesional en el área correspondiente.

A lo largo de este apartado han sido analizadas los tres ejes principales que comprende la SE, por lo que, para propósitos de este estudio, nos enfocamos en los aspectos culturales y no especializados, ya que estos últimos implican un análisis aparte que de hecho es toda una línea de investigación en terminología. Se ha hablado aquí de un área específica, un registro determinado y las piezas léxicas que se pueden encontrar en él, pues el tratamiento de coloquialismos se halla estrechamente ligado a cuestiones socioculturales que en traducción son todavía un reto y no hay una sistematización para su tratamiento. Por tanto, se deben tomar estos apuntes como elementos iniciales en el quehacer traductor de aquellas personas que se enfrenten al trabajo, sobre todo, de registros medios y bajos donde los coloquialismos se hacen presentes.

A continuación, se presenta un breve ejercicio de traducción cuyo propósito es dar a conocer el papel crucial de estas dos subcompetencias del modelo holístico de PACTE en la traducción de elementos coloquiales.

 

Ejercicio de traducción de coloquialismos

 

Este ejercicio de traducción de coloquialismos es parte de un proyecto de investigación más amplio; sin embargo, con el fin de dar respuesta a los cuestionamientos y objetivos del presente artículo, se expone el caso de un grupo de cinco estudiantes del séptimo semestre de la carrera Licenciado en Traducción de la UABC. El ejercicio consiste en traducir al inglés cinco diálogos de una película mexicana con género narcopolítico8, siendo esta una traducción a la inversa con la combinación de lenguas esp – ing. Cabe resaltar que estos cinco diálogos no deben regirse bajo los estándares de la TAV; puesto, la actividad se desarrolló antes de que los alumnos conocieran los mismos.

Para fines de este artículo no se busca indagar en las cuestiones de estandarización de la TAV, sino en las técnicas y estrategias abordadas por los estudiantes al traducir elementos coloquiales con la meta de conocer los quehaceres y deberes en el desarrollo de la adquisición de CT. Una vez traducidos los diálogos estos fueron comparados con la traducción oficial utilizada en la película. Este análisis se realizó con el fin de conocer las estrategias utilizadas por los traductores profesionales y que el alumno evalúe su trabajo en contraste con el del profesional inmerso en el campo, pero, desempeñando una tarea similar.

En la tabla 4 se presentan los diálogos que conforman el ejercicio de TAV, y las traducciones oficiales utilizadas en la subtitulación oficial.

 

Tabla 4

 

Este ejercicio de traducción nos permite reconocer la importancia del desarrollo de la SE dentro de la traducción de coloquialismos, ya que a través de las técnicas de traducción oblicua (Vázquez-Ayora, 2001) es posible conocer como la adaptación9 y equivalencia10 son técnicas de suma recurrencia para la resolución de posibles problemáticas donde se presentan componentes culturales y sociales propias de un dialecto o jerga.

Como se abordó en apartados anteriores, los referentes culturales y el bagaje sociológico se adquieren y desarrollan dentro de la SE. Por otro lado, las cuestiones sociolingüísticas, semánticas y pragmáticas se encuentran en la SL por lo que la relación entre ambas subcompetencias es estrecha y su óptimo desarrollo en la etapa no solo de estudiante sino en la práctica profesional conllevará a un mejor manejo de la traducción coloquial.

A través de este ejercicio podemos percatarnos de que las subcompetencias con mayor protagonismo en este ejercicio de traducción efectivamente son la SL y SE. En cuanto a los saberes necesarios para la resolución de este ejercicio, estos se encuentran vinculados a las técnicas de traducción oblicua especial énfasis en la adaptación, equivalencia y transposición. Del mismo modo, el conocimiento de registros bajos y medios en el discurso cotidiano es un factor crucial para la obtención de nombre y adjetivos para la denominación de algún objeto, persona o situación como en el caso del ejercicio de traducción, por último, es relevante señalar reafirmar que los resultados obtenidos a partir de este ejercicio son factores vistos con revisados en la teoría previa.

Ahora bien, si se analiza la traducción de los estudiantes, así como la traducción oficial, encontraremos disyuntivas entre traducciones, pues, en algunos diálogos el mérito a mejor traducción se lo posee el traductor audiovisual oficial; aunque, en algunas otras ejemplificaciones, las traducciones de los estudiantes lograron una adaptación, equivalencia o el uso de alguna otra técnica que presenta una asociación de mayor aceptabilidad a nivel palabra y oracional.

El uso de técnicas con mayor grado de pericia fue utilizado por parte de los alumnos de licenciatura, ya que es posible apreciar en la tabla 4 que en múltiples ocasiones el traductor oficial utiliza componentes de traducción literal y uso de calcos, por lo que esto nos indica un menor grado de CT, especialmente en las SL y SE. Estas comparaciones sobre el producto nos permiten dar respuesta a los cuestionamientos de investigación y objetivo y problemática de esta propuesta.

 

A modo de conclusión

 

Es necesario mencionar que el objetivo del presente texto es, justamente, sentar las bases del trabajo y la reflexión previas a la elección y ejecución de las técnicas traductoras correspondientes. Para efectos prácticos, podemos enunciar un par que, en un trabajo futuro, podrían ser alineadas a las subcompetencias aquí mencionadas, sobre todo en aquella que se ha considerado imprescindible a partir del ejercicio de traducción de coloquialismos realizado por estudiantes de licenciatura: la SE.

Actualmente existe una técnica llamada extranjerización o domesticación en el ejercicio traductor. Esta intenta traducir lo menos posible los rasgos culturales característicos de la lengua de partida para darlos a conocer al lector, la cual puede leerse como un calco de acuerdo a la clasificación de la traducción oblicua. De este modo puede entenderse que se busca disminuir la importancia de la cultura en la traducción, sin embargo, es todo lo contrario, pues se busca que el lector adopte la cultura del texto origen para que pueda apropiarse de estos componentes, enriqueciendo así el acervo cultural que posee (Yang, 2010).

Por otro lado, Vázquez-Ayora (2001), durante su recorrido teórico en su curso Introducción a la traductología, parte de presupuestos interesantes que dividen los procedimientos, métodos y técnicas de traducción en dos tipos:

 

1) La traducción literal, que es aquella en la que se traduce palabra por palabra añadiendo el significado correspondiente a cada una de las mismas (p. 257), y

2) La traducción oblicua, que en palabras del autor “debe entenderse como el resultado de la aplicación de una serie gradual de procedimientos y métodos, se denomina oblicua porque se aleja del traslado directo o calco mecánico de todos y cada uno de los elementos del texto de lengua origen” (Vázquez-Ayora, 2001, p. 266).

 

Ahora bien, la aplicación de técnicas de traducción oblicua dentro de la traducción de variaciones dialectales y habla coloquial es recurrente. De acuerdo con Mayoral (1997), las técnicas de traducción con mayor empleo durante el ejercicio de traducción en textos literarios y coloquiales son la modulación, transposición, adaptación y la equivalencia. También se puede encontrar la combinación de dos o más de estas técnicas con el fin de lograr una traducción fiel y precisa sin que esta pierda sentido alguno y represente el mismo nivel de registro y emoción que provee el autor en su lengua origen.

Como se puede observar, tanto Yang, como Vázquez-Ayora o Mayoral atacan desde diferentes frentes las dificultades que se presentan en la subcompetencia extralingüística para que un traductor obtenga los saberes necesarios para traducir coloquialismos. Lo que hemos querido mostrar es que no existe, por lo menos en el ámbito hispánico, una propuesta que armonice todas estas técnicas, pero sí que tenemos ubicados los flancos desde los que se debería comenzar a trabajar la traducción de coloquialismos en un entorno global, hispánico, y es lo que se ha querido mostrar en este texto. Sobre estas bases estamos seguros que en breve se puede desarrollar un conjunto de hipótesis que den pie o complementen una teoría de la traducción del léxico coloquial en diferentes ámbitos.

Si bien a lo largo de esta propuesta, hemos reflexionado acerca de la importancia del desarrollo de la SE y su relevancia en el ámbito profesional, es importante señalar que a través de esta breve actividad de traducción de coloquialismos podemos puntualizar que para poder lograr una SE el docente de traducción debe optar por adoptar un enfoque socio constructivista transformacional (González-Davies, 2004) en el salón de clases, este enfoque pretende que el alumno recurra a sus motivaciones, experiencias y conocimientos previos para construir nuevos conocimientos dentro del aula de clases, asimismo, estos constructos de conocimientos son de destrezas necesarias y recurrentes en la traducción de coloquialismos además de la destreza de documentación.

Por lo que, tal y como lo señala Kiraly (2000), el estudiante, de traducción, construirá su propio conocimiento de la profesión bajo su propio entendimiento de las responsabilidades y derechos que conlleva la misma, a través de la experiencia en entornos profesionalizantes y participando de manera colaborativa en actividades de traducción profesional en un espacio autentico, genuino y lo más cercano a un ambiente de desempeño profesional con situaciones que enfrentan los profesionales inmersos en el campo laboral.

De manera que, tratándose de un traductor profesional que busca un desarrollo autónomo sobre ambas subcompetencias, sin recibir una formación formal en traducción, deberá sumergirse en los aspectos de registro, dialecto y jergas propias de sus lenguas de trabajo, así como la práctica y ejercicios de traducción de coloquialismos con el fin de conocimiento a través de la práctica recurrente*. De cierto modo, en ambos casos, nos acerca al mismo sendero, es decir: práctica, inmersión en los registros bajos y jergales, al igual que indagación en los imaginarios sociales de los diversos grupos que componen nuestra cultura origen y meta dentro de las lenguas de trabajo.

Es urgente para los programas de traducción fomentar el desarrollo de la SE, puesto que el conocimiento de estos saberes y quehaceres potencializa la resolución de problemáticas relacionadas con coloquialismos, asimismo, dicha fomentación debe inculcarse al estudiante de traducción para que este desarrolle valores autodidactas con el fin de ampliar su bagaje cultural en ambas lenguas de trabajo, en especial si busca consolidarse en modalidades de traducción como la traducción audiovisual y la traducción literaria moderna.

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Notas

 

1 Para efectos de este estudio se tomará en cuenta la definición de Hurtado (2016) quien dice que: “la traducción es la actividad que consiste en comprender el significado de un texto en una lengua, llamado texto origen o “texto de salida”, para producir un texto con significado equivalente, en otra lengua, llamado texto traducido o “texto meta”. El resultado de esta actividad, el texto traducido, también se denomina traducción. La disciplina que estudia sistemáticamente la teoría, la descripción y la aplicación de la traducción y la interpretación se denomina traductología”.

2 Este corpus se encuentra en fase de construcción y es un corpus de tipo paralelo (inglés-español) alimentado con guiones de doblaje, guiones de subtitulación y guiones originales de películas populares de diferentes géneros con el fin de analizar las técnicas empleadas por los traductores de estas películas, así como para fines didácticos en el área de la traducción audiovisual.

3 Es importante señalar la relación que existe entre nuestra noción de habla coloquial con el habla natural y espontánea. Para Lozano (2014) el habla espontánea es aquella que surge de la expresión oral no planificada, es decir la lengua hablada de uso habitual que podemos encontrar en los diversos contextos no formales del registro; por otro lado, el habla natural es utilizada por nosotros a diario, nuestra forma de comunicarnos por antonomasia, esta nace con el propósito de comunicar intencionalmente (Gavino, 2008). Por lo anterior, ambas modalidades del habla, siendo observadas desde la particularidad de lo intencional y la no intencionalidad del discurso, se encuentran estrechamente ligadas con el habla coloquial, pues dentro de estas nociones del habla pueden encontrarse elementos de carácter coloquial en sus prácticas discursivas.

4 El sociolecto está definido por las características de interacción en comunidad del hablante (Hualde, 2010, p. 364).

5 El área de la lingüística que estudia los dialectos es la dialectología.

6 La localización es el proceso consistente en la adaptación de un producto, a menudo, aunque no siempre, una aplicación informática o un componente de un equipo para satisfacer los requisitos idiomáticos, culturales y de otro tipo aplicables a un entorno o mercado de destino específico (García-Saavedra, 2002).

7 Berman (2010) asevera que la traslación (en traductología) el acto de traducir correctamente las ideas del autor original del texto fuente.

8 Se ha utilizado esta modalidad de traducción debido a que dentro de esta modalidad es posible apreciar comúnmente el empleo del léxico coloquial con registros medios y bajos.

9 De acuerdo con Vázquez-Ayora (2001) la adaptación, también llamada sustitución cultural o equivalente cultural, consiste en reemplazar un elemento cultural del texto original por otro que se adapte mejor a la cultura del idioma meta. De esta manera, se logrará un texto más familiar y comprensible.

10 Por otro lado, la equivalencia según Vázquez-Ayora (2001) La equivalencia es un procedimiento de traducción por el cual una misma realidad se transmite mediante una expresión totalmente diferente. A través de esta técnica, pueden traducirse expresiones idiomáticas.

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